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Un estatuto a medio gas.

El viernes 25 de abril celebramos el segundo aniversario de la Reforma del Estatuto con un balance alejado de los propósitos que los grupos parlamentarios nos hicimos en las primeras reuniones de la Ponencia y de la Comisión de Estudio para la reforma.

Los socialistas valencianos creímos en el proceso de actualización estatutaria porque creemos en la Comunidad y queríamos hace dos años y queremos ahora, una Comunidad moderna próspera, socialmente adelantada impulsada por un autogobierno potente y decisivo.

En aquellos momentos, el PSPV-PSOE puso por encima de todo el interés de los valencianos y valencianas, asumimos numerosas críticas y renunciamos a cualquier ventaja particular, porque para nosotros, lo que estaba en juego era la posibilidad de ampliar el autogobierno, democratizar las instituciones y fortalecernos territorialmente como Autonomía.

En los trabajos de la Ponencia el Grupo parlamentario Socialista introdujo, entre otras cosas, la agenda social y todo un conjunto de aportaciones para mejorar la vida de los valencianos y valencianas porque nuestro proyecto para esta Autonomía va más allá de la coyuntura cotidiana del partidismo.

Dos años después podemos decir que la aplicación de nuestra principal norma como pueblo valenciano está prácticamente paralizada y su aplicación es absolutamente decepcionante tanto, por el nulo impulso que desde el Consell se hace; como, por el decepcionante desarrollo legislativo que desde las Cortes Valencianas impone el Grupo parlamentario Popular. La aplicación y desarrollo de nuestro Estatuto apenas llega al 1% de sus posibilidades, una circunstancia que no es sino producto de la apatía con que el presidente del Consell dirige su gobierno.

Cuando estas Cortes finalizaron la tramitación legislativa del Estatuto, Camps frenó un desarrollo normativo que contempla más de 20 leyes, algunas se han tramitado, las más inocuas. Sin el concurso del resto de grupos parlamentarios y con la aplicación del rodillo, tenemos, por ejemplo la reforma del Reglamento de las Cortes, el único Reglamento parlamentario de toda España aprobado sin unanimidad y sólo con los votos del grupo que sustenta al gobierno. Inaudito. O la modificación de la Ley del Consell aprobada por lectura única y cuyo único objetivo era que Camps acumulase más poder en la administración autonómica sin que la oposición pudiese enmendar con sus aportaciones la regulación de está alta institución de la Generalitat. Iniciativas de mi grupo como la Ley de Renta Básica de Ciudadanía o el Consell Valencià del Audiovisual no corrieron mejor suerte.

En esta legislatura nada ha cambiado y recientemente han despreciado nuestra ley de Creación del Fondo de Cooperación Municipal, un mandato estatuario para garantizar a los Ayuntamientos seguridad financiera, ni siquiera ha merecido la toma en consideración para iniciar el trámite de esta ley que es vital para el buen funcionamiento de los entes locales y evitar el reparto clientelar y partidista que hace el PP. Gracias al PP continuaremos siendo la única Autonomía de todo el país que no tiene este Fondo.

Ciertamente, a estas alturas tenemos un subdesarrollo estatutario que no hace sino debilitarnos en el conjunto del poder autonómico territorial, mientras, Camps prefiere envolverse con la bandera del valencianismo más retrógrado y caciquil, que hunde sus raíces en el regionalismo del siglo XIX, para instalarse en el peor discurso incendiario del victimismo partidario e irresponsable.

A estas alturas, Camps no quiere saber nada de crear la Agencia Tributaria, ni el Consejo de Justicia, ni desarrollar el Título octavo en materia de Administración Local, ni con aplicar lo previsto en materia institucional sobre nuestras relaciones con la Unión Europea, ni con las otras Comunidades Autonómicas; ni qué decir tiene de asumir más competencias como las que figuran en el Título cuarto y que nos sitúan al más alto nivel competencial, en esta materia sólo conocemos la renovación que el Consell hizo hace unas semanas de los representantes en la Comisión Mixta de Transferencias, pero desconocemos si activarán la comisión, si tienen calendario para fijar la asunción de competencias y cuales piensan asumir.

Dos años después constatamos con tristeza que aquello que para nosotros era ambición de país, para el señor Camps y para el PP era sólo una oportunidad de notoriedad y de posicionamiento táctico en un debate, el de conseguir más poder autonómico, que al PP jamás le ha interesado.

Sin embargo y a pesar de todo, dos años después los socialistas continuamos comprometidos con el Estatut, porque ser autonomistas está en nuestra vocación política y no vamos a permitir que nadie disuelva las oportunidades que para los valencianos significa la total aplicación de la norma que nos ha consagrado Nacionalidad Histórica. Los socialistas queremos hacer política con el Estatut porque estamos obligados y comprometidos con su máximo rendimiento social e institucional.

Dos años después el Estatuto al 1% de sus posibilidades

ENTREVISTA XIMO PUIG CANDIDATO A LA SECRETARÍA GENERAL DEL PSPV Y ALCALDE DE MORELLA

Publicado en diario Información, lunes, 21 de abril de 2008

"No queremos ir contra Madrid pero el PSPV no puede ser sólo una franquicia"


Ximo Puig es alcalde de Morella y se presenta, dice, a "cara descubierta y sin chaleco antibalas" a la secretaría general del PSPV. Puig no unirá la dirección del partido a la candidatura a la Generalitat. Cree que la persona que afrontará el reto de 2011 no se elige ahora y que la función de la nueva ejecutiva debe ser poner el PSPV a punto -"ahora es como el coche de Alonso: no está en condiciones de competir", dice- para afrontar la cita electoral autonómica con ciertas opciones.


P. ROSTOLL Es su candidatura a la secretaría general del PSPV la extensión de Joan Lerma?

Eso no responde a la verdad. Yo tuve la suerte de trabajar con el presidente Lerma que, entiendo, es patrimonio del PSPV y del País Valenciano. Me presento a cara descubierta y sin chaleco antibalas. Es verdad que los socialistas debemos afrontar un nuevo inicio. Pero aquí no hay una solución única sino que debemos aprender de los errores y saber leer el presente para plantear nuestras estrategias.



Otros candidatos, caso de Jorge Alarte, hablan de jubilar a toda la vieja guardia del partido.
Contaré con todos. Con los que están y con los que no han estado nunca porque uno de mis objetivos es abrir el proyecto y duplicar el número de militantes antes de 2010 con la idea de que participen en un proyecto de cambio en 2011. En este partido caben todos, no quiero exclusiones de ningún tipo.



¿Qué le lleva a usted, un alcalde con éxito electoral, a meterse en esta batalla por liderar el PSPV?
Creo que el PSPV es el único instrumento para construir una comunidad más social y más justa. No hay otro. Y debemos hacer una reflexión profunda del motivo por el cual, de forma sorpresiva, el PP gana elecciones cuando estamos creciendo por debajo del PIB o cuando el 42% de los parados de la Comunidad son de Alicante. Necesitamos un proyecto potente para mejorar la situación de la gente.



¿Llegará hasta el final o sólo busca tener cuota en la ejecutiva?
Yo asumo el compromiso desde un punto de vista humilde y sin cuotas de personalismo. Si tengo los avales suficientes llegaré hasta el final y sino pues no pasa nada. Creo en un proyecto y no en las visiones personales. El PSPV no necesita un Ronaldinho sino conseguir formar un Dream Team.



¿Tiene solución un partido que pierde elecciones de forma consecutiva desde 1993?
El PSPV no es un desastre. Conservamos el 40% del apoyo electoral y eso nos da una buena base para iniciar la recuperación. Es verdad que nos hemos despegado de lo que piensan los ciudadanos y necesitamos volver a sumergirnos en la sociedad: aprender, conocerla e implicarnos para conseguir una complicidad mayor con la gente. Quiero lanzar una propuesta en positivo y no presentarme con un grito catastrofista.



¿Al PSPV le falta mensaje, partido y personas?
No se puede hacer una descalificación tan global. Es verdad que el PSPV tiene que modernizar el mensaje, que estamos alejados de la sociedad y que, en estos momentos, no contamos con una dirección elegida en un congreso. Mi propuesta pasa por crear un nuevo equipo con base territorial, que tenga capacidad política y adaptar la estructura del partido no sólo a la Comunidad sino también a una realidad sectorial.



¿Es partidario de recuperar la estructura provincial para el PSPV?
El congreso de los socialistas valencianos debe dar una respuesta clara y, en ningún caso, improvisada a la existencia de un espacio territorial que son las provincias. Y eso debe visualizarse a la hora de conformar la nueva dirección del PSPV y con un órgano, con una composición y unas tareas perfectamente definido en los estatutos, que sea efectivo. No se trata de crear ningún contrapoder sino, en todo caso, que Alicante esté bien representada en el núcleo duro de la dirección y con una capacidad para tener decisión e influencia en las grandes cuestiones.



¿No estaríamos hablando, pues, de ejecutivas provinciales?
No hacen falta ejecutivas provinciales sino mejorar todo el partido. Las estructuras locales, las comarcales con una mayor operatividad y un órgano provincial bien delimitado con capacidad de coordinación y vinculado a la ejecutiva de país. Mi objetivo es implantar un sistema de calidad que permita al partido ir autoevaluándose y no funcionar, simplemente, por la inercia.



En el documento que marca el arranque de su campaña interna hace autocrítica sobre el mensaje en materia hídrica.
El País Valenciano debe tener el mismo tratamiento que cualquier otra autonomía. Y estoy convencido que, en una situación similar a la de Barcelona, lo tendríamos. De hecho, en estos últimos cuatro años, no hemos tenido problema alguno de abastecimiento. Creo que se ha avanzado en la solución con el plan Agua. Y, en mi opinión, lo que debe existir es una cooperación total entre las administraciones para crear un espacio de solución y evitar la confrontación.



¿El PSPV debería olvidarse de Madrid y ser más trasvasista?
En este tema, estoy en contra de los fundamentalismos. Y ahí está el funcionamiento del Tajo-Segura y nuestro compromiso con la construcción de la conducción Júcar-Vinalopó. Lo que ocurre es que el PP ha situado este tema en un plano más simbólico que real y utiliza el agua como bandera del victimismo.



¿Pero no ve el trasvase del Ebro a Barcelona como una humillación hacia los valencianos?
Creo que es la mejor solución que habrá encontrado el Gobierno para garantizar el abastecimiento a Barcelona en un momento crítico. Esta situación exigirá que, en circunstancias similares, sea la Comunidad la que reciba un trato similar. Y estoy convencido que el Gobierno lo hará.



Usted ha defendido el proyecto autónomo del PSPV y rechaza las tutelas de Ferraz en este proceso.
El PSPV no quiere ir contra Ferraz pero no puede ser tampoco una franquicia de Madrid. Tenemos que trabajar juntos y con lealtad. Estoy seguro de que Madrid ayudará a que el congreso salga lo mejor posible y será corresponsable de la decisión que nosotros tomemos. Nosotros debemos ir también al congreso federal con voluntad de aportar al futuro del PSOE.



¿Una autonomía también de proyecto y de mensaje?
Autonomía de Madrid y también de otras opciones políticas. Tenemos que conformar un proyecto cuya primera lealtad sea la gente de esta Comunidad. Y después tener complicidad con el PSOE.



¿Quiere dirigir el PSPV para ser también candidato a la Generalitat?
Yo me presento a la secretaría general del PSPV. Y punto. Este partido es como el coche de Fernando Alonso: no está en condiciones de competir. Nosotros tenemos que trabajar para conseguir que en 2010 esté en condiciones. Y será en ese momento cuando elegiremos al piloto. Se buscará la mejor solución. Sólo me importa que tengamos posibilidades de ganar las elecciones en 2011 sea con la persona que sea.



¿Qué papel tendría Leire Pajín?
Leire Pajín es un activo fundamental de este partido. Ella decidirá el papel que quiere jugar en el PSPV. La decisión, en tanto que es un valor real de nuestro proyecto, la tiene que tomar ella.



¿Si usted gana, Luna seguirá al frente del grupo parlamentario o usted asumirá la portavocía?
Ángel Luna tendrá un papel destacado en el grupo parlamentario y en otros ámbitos. Yo pienso, siempre, en términos de equipo.



¿Es partidario de que el congreso se celebre antes del verano?
Parece oportuno. Desde luego no lo podemos hacer más tarde de que arranque el curso político y, en todo caso, el congreso debería estar resuelto antes del debate de política general en las Cortes Valencianas.

MANIFIESTO BASE

Documento base Nuevo Socialismo Valenciano

CASTELLANO


VALENCIÀ

Este documento marco está totalmente abierto. En él iremos incorporando todas vuestras aportaciones, porque este proyecto es un proyecto de todos y sólo entre todos seremos capaces de acertar en el diagnóstico, marcar la estrategia y modernizar el Partido. Un Partido para ganar ganar la Generalitat en el 2010.

La doble investidura

Esta mañana el candidato a presidente ha desgranado sus proyectos para la España de los próximos cuatro años. Una propuesta modernizadora, comprometida con lo social y anclada en una acción económica potente que en la nueva situación resulta básica para continuar garantizando el progreso.

Esta tarde será el momento del líder de la oposición y del resto de los grupos que tomarán posición frente a la gobernación del país en la legislatura que surgió el 9 de marzo.

Un debate siempre de alto interés que en esta ocasión viene singularizado por confirmar si la elección es por mayoría simple y por la marea interna del PP que convierte el discurso de Rajoy como prácticamente una investidura de líder de la oposición.

Zapatero parece decidido a dotar de la máxima autonomía su mandato y abrir un diálogo multilateral sostenido sin acuerdos preestablecidos para todo el periodo. Durante muchos meses desayunamos con la radical crítica a los compañeros de viaje del gobierno. El PSOE más cerca de la mayoría absoluta quiere combinar más acuerdos con mayor capacidad de maniobra para desarrollar su programa.

Rajoy está ante la encrucijada de una renovación partidaria navegando en un campo de minas donde ayer mismo sonaron las alarmas con el amago de la presidenta de la Comunidad de Madrid de presentarse en el próximo congreso conservador. Un evento que ahora ocupa y preocupa al presidente Camps que ya habituado a no gobernar continúa entretenido en lo suyo, es decir, aquello que le afecta a él y a su partido.

Por encima de todo, sobrevuela un deseo y una obligación. Una sensata aspiración a liquidar la estrategia de la crispación para mejorar la convivencia y la urgente cohesión de la política y de los agentes socioeconómicos porque la desaceleración exige respuestas serenas, firmes e inmediatas.

Buena semana.

La luz de la justicia.

Dicen los comentaristas deportivos que el mejor árbitro es aquel que pasa desapercibido. En el fondo, todos quienes administran la justicia deberían permanecer en el ámbito de una eficacia que serena y discretamente atendiera el control cotidiano de las reglas de convivencia.

La crónica de los hechos, sin embargo, nos aleja demasiadas veces de ese guión. El caso Mari Luz, la niña asesinada por un pederasta ha vuelto a poner los focos en el funcionamiento del servicio público de la justicia. Cuando se producen situaciones dramáticas aparecen voces pidiendo el endurecimiento de las leyes y todos los actores de dentro y fuera del procedimiento miran hacia el otro lado buscando culpabilidades ajenas en un ejercicio de confusión que al final parece destinado al suburbio de lo incontestable.

El delito cometido nos produce indignación, rabia y una escala de sentimientos que no permiten objetividad alguna en un proceso donde cualquier presunto culpable cuenta con la salvaguarda de la presunción de inocencia. En este caso, parece que el problema está más en la gestión que en el marco del Código Penal.

Por la memoria de la víctima y por esa familia definitivamente herida, lo primero es llegar hasta el final en la investigación de los errores cometidos y si, finalmente, se confirma la indolencia del juez, el Consejo General del Poder Judicial debe tomar las decisiones pertinentes en función de la gravedad de la pasiva inacción.

Esa actuación disciplinaria la debe tomar una alta institución del estado que hace varios años debería haber sido renovada y que el PP ha conseguido boicotear a beneficio de inventario. El poder de los jueces –con la legitimidad cuestionada- llevó a cabo una investigación que al parecer no detectó ningún resquicio de problema por lo que la encuesta de fallos en cadena también deberá llegar a la cúpula de la justicia.

Una situación que se repite cansinamente en el Tribunal Constitucional, sometido al bloqueo por parte de los conservadores que urdieron distintas maniobras para conseguir sentencias más acordes con su dirección política que en la lectura de la Constitución.

Hoy se constituyen el Congreso de los Diputados y el Senado surgidos de la convocatoria electoral. En los primeros pasos de la legislatura, la puesta al día de la justicia es una auténtica urgencia.

No me refiero simplemente al cumplimiento constitucional en la renovación de los pilares institucionales que sostienen el estado de derecho. Esto es una obviedad que los grupos parlamentarios deben sustanciar más pronto que tarde para no dejar en evidencia al sistema. Pero además es tiempo ya de dotar al servicio público de la justicia de una calidad y eficacia que no permita fallos trágicos de los que arrepentirse.

Sentencias que no llegan nunca, procesos que se dilatan hasta el infinito, cambios incesantes de jueces y fiscales adornan un recorrido tantos días angustiosos para los justiciables.
La agenda de la legislatura viene cargada de economía pero también la administración de la justicia merece un sentido esfuerzo para fortalecer la convivencia.

Y -ya saben- la convivencia es siempre la prioridad porque como el arbitraje cuando menos se notan sus conflictos, mejor para todos.

Sin justicia, no hay convivencia.

Buena semana.

Sí, nosotros podemos


Diario Levante, 30 de marzo de 2008.


Los progresistas valencianos no nos merecemos la resignación. Ni tampoco los discursos catastrofistas que ahondan en una especie de vena autodestructiva tantas veces cultivada entre nosotros.

La amalgama conservadora que convive hoy en el PP ha conseguido contagiar a una parte muy importante de la sociedad valenciana del ideario victimista tan sólidamente asentado en las raíces de un populismo que se ha prodigado con éxito en los más diversos territorios.


No creo en las credenciales del perdedor que busca siempre culpabilidades ajenas pero es bastante difícil de discutir la potencia del magma mediático y el clientelismo que la derecha valenciana -con escasos antecedentes democráticos- ha conseguido armar.

No se trata de buscar excusas. Se trata de buscar soluciones, propuestas que sumen políticamente a esa mayoría de valencianos y valencianas que piensan en progresista.

Con la realidad en la mano -más allá del paisaje dibujado por la propaganda masiva- la acción del gobierno de Camps es ciertamente desoladora. Los datos del último año nos sitúan por encima de la media en el aumento del paro y muy por debajo del crecimiento económico mientras nuestras constantes sociales continúan bajo mínimos. Sin demagogia, léase en camas hospitalarias por habitante, plazas de residencias geriátricas, ayudas a las familias o cualquier indicador de bienestar no se compadece con la arcadia feliz que cada día desde la Generalitat ofrenda glorias de liderazgo virtual.

Sin embargo, el PP ha ganado las elecciones generales tras nueve meses de legislatura autonómica en la que todas las energías disponibles han estado volcadas en la barricada contra el gobierno de España y mirando con desdén las obligaciones propias de un consell del que hoy dependen las políticas más cercanas y más vitales de la Comunitat.

Los interrogantes son muchos y las respuestas rigurosas no tantas. Más allá de explicaciones simples para cuestiones complejas que sitúan en las zonas organizativas o partidarias el eje de la crítica, debemos sumergirnos de lleno en el cambio que se ha producido en la Comunitat y en las diversas identidades que subsisten en un territorio sociológico en el que la pasión ha vuelto a superar a la razón.

El PSPV-PSOE no es una broma. Ni el pim-pam-pum donde encontrar solaz quienes hostigan este proyecto porque tienen otro o, simplemente, denostan la realidad y tienden a deconstruirla. El partido socialista es un gran partido formado por militantes, simpatizantes y votantes que se han movilizado y han trabajado con intensidad y coraje por conseguir los mejores resultados. Hubiéramos querido aportar más, pero nuestros 14 diputados, nuestros 1.113.973 votos también han sido decisivos para la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero.

Por supuesto, no todo se ha hecho bien y, obviamente, hay que leer con inteligencia -sin prejuicios- las entrañas de esta nueva sociedad para generar nuevas soluciones que garanticen una innovadora edición de los sólidos argumentos de una socialdemocracia comprometida con su país.

No se trata, a mi parecer, de producir episodios de davidismo para empezar cada día de cero, ni lamerse las heridas en una constante dialéctica interna que nos aleje más de las preocupaciones y ambiciones diarias de los ciudadanos.

La modernización del proyecto valenciano de progreso que ofrezca seguridad, bienestar y convivencia, la actualización de una organización potente que ofrece el cauce de participación a la gente de progreso y que sume más y más adhesiones desde la pluralidad, la innovación constante en la implementación de políticas públicas y el inequívoco compromiso valencianista son algunas señales que, en mi opinión, han de orientar el futuro más próximo.

Convoquemos un debate para la esperanza. Es posible edificar argumento sobre argumento una propuesta de Comunitat moderna, innovadora, socialmente avanzada que incorpore a los valores progresistas absolutamente vigentes, la creatividad, la capacidad emprendedora, la iniciativa individual del quehacer cotidiano de los valencianos y de las valencianas. Un debate amplio que supere las fronteras partidarias y siempre desde la autonomía, desde la fortaleza de la capacidad crítica al servicio del interés general.

No sobra ninguna ayuda pero la autonomía del proyecto, la capacidad de decisión de los socialistas valencianos no es un apéndice instrumental. Forma parte del disco duro de la propuesta.

Los valencianos merecemos una Comunitat mejor. Y podemos.

Martes de Pascua.

Entre la resaca de unos días de vacaciones que aún van a prolongar los estudiantes y algunos afortunados, la buena noticia de la desaceleración de los accidentes mortales de tráfico -siempre serán demasiados- nos alumbra este martes con pinta de lunes.
Este día extraño por la trayectoria vacacional de las Cortes Valencianas, ha sido elegido para celebrar un pleno que llevará a la cámara alta al exalcalde de Borriana, Alfonso Ferrada en sustitución de Andrea Fabra.
Todos los datos apuntan en la dirección que ha sido la agenda judicial que compromete a Ferrada la que precipitado esta reunión extraordinaria que el PP ha impuesto para hoy.

La circunstancia sólo vuelve a reafirmar la utilización partidaria del señor Camps del parlamento valenciano que interrumpió supuestamente sus sesiones por las Fallas pero que no tuvo inconveniente en reunir a su grupo para orientarles en la nueva cruzada de los conservadores valencianos contra el gobierno aún no constituido de Zapatero. La lectura que hace el PP de los resultados electorales parece que va a dotar de mayor arrogancia la instrumentalización de las instituciones a favor de su partido.

El caso de hoy es, sin duda, más grave. El PP, lejos de cómo mínimo poner en cuarentena a sus imputados, les defiende, les ensalza hacia las alturas y además les dota de escudo protector.

Durante estos días de análisis postelectorales algunos han subrayado el nulo coste que tiene para el PP el rosario de escándalos de corrupción que le jalonan a lo largo de la Comunitat y muy especialmente en esta provincia.

Frente a esta evidencia son muchas las preguntas y pocas las respuestas. Sin embargo me resisto a pensar que los ciudadanos son inermes a la corrupción.
Por razones éticas y absolutamente democráticas, la superación de los episodios de corrupción no pueden ser soslayados como males habituales porque de lo contrario la metástasis afectaría a los órganos vitales del sistema.

El comportamiento de los políticos que abusan de su posición de poder en beneficio personal debe obtener su castigo político más allá de las responsabilidades judiciales que en su caso se verifiquen por los tribunales. Para ello, la justicia debe cambiar el ritmo y poner los medios necesarios para que la ciudadanía no interprete la lentitud extrema en algunos procedimientos como un nuevo trato de favor a los poderosos.

Y en el campo de la política ningún partido decente puede apoyar a sus corruptos y la oposición jamás puede abdicar de su obligación constitucional de fiscalizar y perseguir con la fuerza de los argumentos la violación de la confianza del pueblo soberano para la legítima representación.

Cualquier mirada hacia el otro lado compromete a toda la sociedad y el sufragio cuatrienal nunca absuelve ni la prevaricación, ni el tráfico de influencias, ni el abuso contra la administración pública, ni los delitos contra la salud de la ciudadanía.

Frente a la oscuridad, más transparencia. Frente a la pasividad, mayor energía en defensa del bien común. Frente a la tibieza, más rigor que nunca para atajar el peor cáncer de la democracia.

Cuando uno se cree demasiado fuerte en el poder, el riesgo del despotismo crece proporcionalmente.

Camps hoy lo evidencia.

Buena semana.

Plegaria para la nueva legislatura

Han pasado unas 38 horas desde que cerradas las urnas tras un día de apasionante participación, los ciudadanos decidieran otorgar de nuevo la confianza al partido socialista para un nuevo periodo de cuatro años.

Desgranar los múltiples argumentos de análisis en unos minutos es ciencia imposible por lo que sólo una aproximación será suficiente y probablemente excesiva para ustedes amables oyentes que han sufrido la cadencia de una de las campañas más largas de la democracia.

La mejor noticia, sin duda, la participación masiva que aleja los fantasmas de la crisis de representación que de vez en cuando, los agoreros sacan a pasear. La primera legitimación surge del pueblo, la segunda –si se me permite- del ejercicio honrado, transparente, ético del poder.

Sin embargo, 43 horas antes de iniciar la fiesta de la democracia, el terrorismo volvió a enlutar la fiesta. Un trabajador, un vasco, un joven padre era abatido por un pistolero al que alguien le inoculó el odio en sus enfermizas neuronas. Isaías ya no está en Mondragón esta mañana por sus ideas socialistas, porque el guión de los bárbaros sometido a la lógica de su indecente agenda, le situó en la diana más fácil.

ETA en su agonía decadente tiende a superarse en su escalada deshumanizada. El rosario de sinrazones sólo produce muerte y también rabia, mucha rabia que la hija huérfana ponía al servicio de la convivencia y la exaltación de los valores.

Ninguna novedad tampoco en el tancredismo cómplice de la alcaldesa de ANV que volvió a insultar la inteligencia y las entrañas de cualquier bien nacido. ¿Cómo un edil en esencia representante de toda la ciudadanía, puede vomitar semejante villanía frente a un sentido del honor democrático al que le debe obediencia?

¿Cómo podemos concebir una alcaldesa justificadora de la delincuencia?

¿Cómo resistir la ignominia cobarde de quien se cree en nombre de no se sabe quien dueño de la vida de los demás?

La respuesta de la sociedad fue la que pidió Sandra, la hija que el viernes devino huérfana por la peor de las injusticias.

Hay una segunda buena noticia: ha acabado la legislatura de la crispación. La ciudadanía ha abierto una nueva etapa y para ese viaje habría que llenar las alforjas de diálogo y capacidad de acuerdo para fortalecer la calidad de la democracia.

Finiquitar la catástrofe moral que genera la violencia terrorista, anclar la convivencia desde unas instituciones vivas y potentes, priorizar la educación y la sociedad del conocimiento, consolidar el nuevo estado del bienestar, conseguir el pleno empleo, son ambiciones que valen la pena para un país que merece el optimismo.

El presidente Zapatero tiene la confianza y la convicción suficiente para afrontar el nuevo tiempo. Hoy sabremos si Rajoy se va o se queda. Sea como sea lo fundamental es que cambie el modelo de oposición.

Hoy en el cuarto aniversario del 11-M, la unión, el silencio y el respeto, ha de ser la mejor manera de empezar una nueva legislatura.

Por lo demás, tras las elecciones, hay vida.

Buena semana y buena suerte.

La hora de la verdad

BLOG DE CAMPAÑA

Tras el segundo debate, entramos en la recta final para el desenlace de las elecciones generales. El viernes dejarán de sonar los cláxones de la campaña electoral y será la hora de los ciudadanos. Cada uno de nosotros en libertad decidirá cuál es el camino que nos conviene como sociedad.

Y en esa hora todos contamos. Y contamos lo mismo. A algunos a veces parece molestarles que el voto de un pastor o un empresario de éxito tenga el mismo peso. Ésa es la mejor virtud de la democracia.

Estos días se ha hecho pública la estrategia del PP dirigida a conseguir una baja participación que pudiera garantizarle la victoria. En un artículo firmado por la periodista Leslie Crawford, el Financial Times transparentaba la manifestación del jefe de comunicación de la opción conservadora en el sentido que “el partido popular necesita un gran índice de abstención para ganar” Y para ello según el dirigente popular “es necesario sembrar las dudas en temas como la situación económica, la inmigración y los nacionalismos”.

La confesión merece al menos dos apreciaciones. En primer lugar, la intolerable pretensión de debilitar la democracia con una participación baja. Un ciudadano –en este país donde el voto no es obligatorio- tiene derecho por supuesto a no votar pero que un partido intente ganar con el desánimo de los electores es una mezquindad que genera espacios de duda de largo recorrido. Los debates sobre la legitimación producen sarpullidos en un sistema que cada día debe ser rearmado con argumentos y mayor participación activa.

Y, en segundo lugar, la irresponsabilidad de excitar las bajas pasiones en las raíces del populismo. El argumentario es viejo, las consignas, también. Pueden encontrarlas en cualquier campaña electoral de cualquier país europeo y siempre se exacerban en un caldo de cultivo de dificultades económicas con servicios públicos deficientes.

Contra el extranjero se vive mejor. Identificado el enemigo a batir todo es más fácil. Sobre el diferente pueden recaer todo tipo de sospechas y sentencias de exclusión. Cuando Rajoy clama que aquí no cabemos todos, abre la puerta indiscriminadamente. La demagogia populista establece una mezcolanza de medias verdades y grandes mentiras. De entre estas últimas aquello de papeles para todos cuando han crecido los retornos obligados a los países de origen.

Lo cierto es que los trabajadores inmigrantes han sido fundamentales en el éxito económico español de los últimos años. La legalización de los extranjeros que estaban trabajando ilegalmente ha significado acabar con una parte importante de competencia desleal para los empresarios que cumplían sus obligaciones y también para los trabajadores que veían como se amenazaban sus derechos sociales y salariales.

La elección es, bien la mejora de los elementos de integración o, bien, la exclusión. En cualquier caso, lo que no tiene nombre es la generación de un caldo de cultivo propio de los peores fenómenos de xenofobia.

Zapatero o Rajoy. No es lo mismo. El voto de cada persona es decisivo. Hace cuatro años el PP ganó en la provincia de Castellón por poco más de dos mil votos. La realidad es que hubieron muchos más votos progresistas que conservadores pero la distribución de escaños benefició al PP. Ahora las personas que piensan en progresista o que creen que el proyecto reformista y modernizador de Zapatero merece una nueva etapa, ciudadanos que en otras ocasiones no han votado socialista tienen que valorar su decisión.

En estas elecciones generales la única suma que sirve es tener un voto más, ser la candidatura más votada. Ese es el reto hacer posible que la mayoría progresista que existe en la provincia de Castellón sea también una realidad política el día 9 de marzo.

No, no es lo mismo mirar hacia delante con un presidente progresista que ha cumplido sus compromisos que un regreso al pasado que limite los derechos alcanzados.

Y no es lo mismo votar que no votar. Cada persona, cada voto, cada elección decide.

En la hora de la verdad sólo tú decides.

Buena semana, buena elección y buena suerte.

Terrorismo machista

BLOG DE CAMPAÑA


El zarpazo machista de la ira asesina cubrió de negritud un martes nacido para vivir. Cuatro mujeres en el corto espacio de unas horas en distintas ciudades, en diferentes situaciones, pero víctimas de la misma fatídica realidad.

¿Qué puede pasar por la cabeza de semejantes dementes capaces de sentirse dueños de otra persona?

Este terrorismo doméstico hoy es el peor de los fenómenos violentos que persisten en nuestro país. Un terror de acción individualizada y asociado a su propia kale borroka de insultos y amenazas.

La ley integral contra la violencia de género no es la solución por sí misma pero sí que ha conseguido visibilizar una realidad que ha existido con la cobertura del silencio cuando no de la complicidad social. En estos años ha aumentado la red de protección, las medidas judiciales y policiales pero no es suficiente.

El compromiso de las administraciones debe aumentar y también el de cada uno de nosotros. Hay muchas cosas que se juegan en la conciencia de cada uno y en la referencia del sentido del respeto entre los seres humanos.

Paisaje para después de la primera batalla

Esta mañana, aquí madalenera, ha amanecido España con la resaca del primer debate televisivo entre Zapatero y Rajoy. El primer debate electoral en televisión desde hace 15 años atrajo la atención de millones de ciudadanos que disfrutaron anoche de un derecho al que la derecha española les privó durante más de una década.

Aznar no quiso debate en televisión el año 1996 porque daba por ganadas las elecciones y no quería riesgos. La misma receta la aplicó en el año 2000 cuando alcanzó la mayoría absoluta con una participación más baja de la media. Y en 2004 Rajoy sólo estaba preparado para que los españoles ratificaran el dedazo de Aznar y, en ningún caso, quería asumir ningún riesgo.

Esa senda ha sido seguida fielmente por todos los populares en todos los ámbitos territoriales. Ni en las municipales, ni en las autonómicas ha habido debates televisados en un formato razonable. Aquí Camps sólo permitió el espectáculo de monólogos continuados en Canal nou, un espacio que es a un debate tan lejano como un pez a la montaña.

Poco importaba el derecho de los ciudadanos ni la calidad de la democracia. Pero a partir de hoy me gustaría pensar que será ya muy difícil de explicar para la peculiar derecha española la vuelta atrás, el juego coyuntural de los intereses que nos devuelva a la ausencia de debates. Aunque visto lo visto aquí en esta Comunitat todo es posible.

Zapatero ha aportado modernidad, apertura democrática y reivindicación de la política. Ha desgubernamentalizado la televisión pública, ha propiciado la centralidad del parlamento y ha reforzado las reglas de juego en un sistema de garantías. No, no es lo mismo. Ni, desgraciadamente, lo habitual. Miren la televisión valenciana o la utilización de las Cortes Valencianas como un simple plató de la campaña electoral del PP.

Por eso ayer según todas las encuestas, ganó. Por su moderación, por su discurso de inclusión, por la cuenta de resultados de una política económica y social que ha superado en muchas ocasiones las previsiones contempladas en el programa electoral.

La radicalidad de Rajoy reafirma a sus electores pero se aleja a pasos agigantados del centro que si es algo es serrenidad, se va de un futuro donde todos -pensemos como pensemos- disfrutemos de vivir juntos.

CAMPS NO RESPECTA NI LA MAGDALENA

BLOG DE CAMPANYA


Ahir a les vuit del matí davant l’Ajuntament de Castelló, l’alcalde demanava una treva festiva en un dia molt especial per als castellonencs. La romeria a la Magdalena és una fita festiva però també cívica de reivindicació dels espais comuns on la conviència és la clau que obre totes les portes. Aixina ho va entendre el candidat socialista, Jordi Sevilla, que va fer una crida a la participación festiva i a la concòrdia en l’horitzó d’uns dies on es posa de manifest que malgrat les diferències, sòn moltes les coses que ens uneixen.

I en això apareguè el president de la Generalitat. Precisament aquell que haurie de donar més exemple en el comportament seré i aglutinador de la societat, aprofità la presencia –un ratet- a l’inici de la romeria per llançar dures – i falses – acusacions contra el president Zapatero. En un segon va desautoritzar a l’alcalde de Castelló i com el jugador trampós que és, guianyà l’aventatge del desarme unilateral de tots els que respectaren l’espèrit de la festa.

Per al nostre país, és una veritable llástima que el president mai no hage assumit l’obligació democràtica de ser president de tots els valencians. Es conforma sent el cap del PP i posant la Generalitat al servei de Rajoy, agenollanat la máxima institució dels valencians com si fora patrimoni d’un partit o-inclòs- d’un sector d’eixe partit.

Quan vam arribar al capdamunt de l’ermtori, Camps ja feia temps que estave a València. Des de dalt, la Plana és impresionant malgrat la grisor d’ahir. I l’alegria no la pot deslluir ni la pluja ni el pessimisme d’un president que no ho vol ser massa.

El caso Lamela

La decisión judicial que zanja las dudas alentadas cuando no acusaciones gravísimas sobre el equipo facultativo de cuidados paliativos del hospital de Leganés, ha propiciado la visibilidad de un espacio de atención médica para limitar el dolor y para hacer posible una muerte digna.

La primera reflexión tras la lectura de la sentencia es, sin duda, la mirada hacia los enfermos. ¿Cuántas personas habrán sufrido ante la inseguridad propiciada por las acusaciones falsas de la consejería de Sanidad de Madrid?

Cuando el camino hacia la muerte se vuelve penoso, irreversible y progresivamente degradante, el ser humano tiene derecho a no padecer más de lo estrictamente inevitable. Es así de sencillo y así de terrible no hacerlo posible por razones de contenido muy fundamentalista y muy poco humano.

La segunda reflexión tiene alcance político. ¿Cómo el consejero incitador de las insidias puede esquiar tranquilo ajeno al sufrimiento infligido? ¿Qué especial piel tiene el actual consejero Güemes cuando se burla de médicos y enfermos afirmando que el comportamiento de su departamento ha sido ejemplar?. La presidenta Aguirre anunció en su momento que si los tribunales no avalaban la tesis de su gobierno depondría en sus puestos a los médicos pero al día de hoy lo único que se constata que la cacería emprendida contra un equipo comprometido con la sanidad pública vuelve a ser gratis en la asunción de responsabilidades políticas.

Y la tercera reflexión mira hacia el futuro. Los responsables de los diferentes ámbitos de decisión en la sanidad deben dar garantías a los profesionales, apoyo y medios para potenciar las unidades contra el dolor que aún hoy entre nosotros están infradotadas.

Permitir el sufrimiento de los enfermos por extraños planteamientos pseudoreligiosos entra en una cosmovisión que me estremece. Ningún Dios -bondadoso por naturaleza- podría participar de una orgía de dolor físico cuando la inmensidad del desgarro es, ni más ni menos, el hálito del final, la ruptura definitiva con los sentimientos, con el paisaje de los afectos que te han definido como ser.

Un mundo mejor es posible pero no sólo para los días de marketing electoral ni en la ansiada frontera del país de nunca jamás. La sociedad del bienestar se asienta en las pequeñas cosas que afectan a las personas siempre en tránsito hasta el infinito.

Y la política al servicio de las personas no puede ser un manoseado eslogan sino el compromiso cotidiano con los pequeños pasos del progreso en la plasmación de los principios ilustrados de libertad, igualdad y fraternidad y solidaridad.

La economia, estupido

La crisis inmobiliario-financiera estadounidense ha generado una tempestad de incertidumbre en todos los mercados y la economía globalizada se ha resentido. Ya se sabe que cuando una potencia como Estados Unidos estornuda, el constipado se internacionaliza.

Y de esta manera, la economía que había pasado desapercibida en el debate político de toda la legislatura, ha pasado ahora a monopolizar la agenda. Una ínfima parte de las acciones de fiscalización de la oposición conservadora tuvieron alguna cosa que ver con los asuntos económicos. El terrorismo, las supuestas rupturas de España o de la familia y otras catástrofes han sido los temas elegidos para derrotar al gobierno.

Ahora, a pesar de que los números del crecimiento económico nos sitúan muy por encima de la media europea, que durante esta legislatura se han creado tres millones de puestos de trabajo, que se ha rebajado en más de tres puntos el paro, que hay más población activa que nunca, que España se ha convertido en la octava potencia mundial y que la renta per cápita española ha superado a Italia, la sombra alargada de la crisis -interesada en términos políticos o real también en diversos ámbitos- emerge como la cuestión.

Otra vez se pone de moda el aserto sobre el que pivotó la campaña del primer Clinton: la economía, estúpido, la economía. El hecho diferencial principal –es mucha la distancia- es la propia realidad de una economía potente, solidificada en los últimos cuatro años, nada comparable a la herencia del primer Bush que situó al país en unos parámetros de deuda pública enorme al tiempo que caía la productividad y el empleo.

El gobierno de España se encuentra en una buena situación para actuar en este momento porque a diferencia por ejemplo del consell de la Generalitat, ha preparado las cuentas públicas para coyunturas de menor crecimiento y no ha descontrolado la deuda como el gobierno autonómico. Es posible aplicar políticas de impulso porque en tiempo de bonanza se ha logrado ahorrar y alcanzar el superávit presupuestario.

Es posible y necesario un debate sereno de cómo afrontar la nueva situación pero el catastrofismo que ha acompañado al PP en todo este recorrido no genera remedio sino enfermedad.

Las otras elecciones

La cruzada iniciada hace unas semanas por una parte significativa de la jerarquía católica española, ha generado mucho ruido en la antesala de las elecciones generales y también en la fase previa de la designación de la nueva dirección de la conferencia episcopal.

La diatriba de los obispos contra el gobierno no se compadece demasiado con la realidad de los hechos de una legislatura en la que los desencuentros han venido más inducidos por la ideología preexistente que por la evidencia de los acuerdos y de un discreto reforzamiento de la separación entre Iglesia y Estado.

España aún tiene etapas pendientes en la extensión del estado del bienestar y, por tanto, en las políticas de ayuda a la familia pero ha sido este gobierno quien más ha hecho en esta dirección en más de una década. La ley de la dependencia abre la nueva dimensión de un pilar social para producir desde el derecho una red de protección que salvará a numerosos entornos familiares de la angustia de la soledad ante la desgracia y facilitará la convivencia.

Pero hay más: se ha puesto en marcha el cheque-bebé, se han duplicado las becas, se ha legislado para hacer posible la conciliación familiar… Por tanto ¿por qué tanta radicalidad en el discurso de la jerarquía en defensa de una institución - según su acelerado verbo- absolutamente amenazada?

La presencia de los sectores más ultramontanos en las manifestaciones suma la acción política de los obispos que se han puesto la camiseta para conseguir el regreso al gobierno de la derecha con la propia dinámica electoral interna y así conseguir la presidencia de la conferencia episcopal apartando el talante del obispo Blázquez que ha sufrido el acoso de los obispos más reaccionarios desde el mismo día que perdieron con cierta sorpresa la batalla por el poder de los purpurados.

En fin, la lucha por el poder en el seno de la Iglesia en una versión casi tan descarnada como el reciente episodio Gallardón en la acera más estrictamente partidaria.

Sin embargo, la pluralidad de una sociedad tan compleja como la nuestra no obedece a la simplicidad del mensaje de la jerarquía. La Iglesia es mucho más, afortunadamente.

Lo hemos visto recientemente con la elección de Adolfo Nicolás como nuevo superior de los jesuitas. En su primera homilía señaló que la tarea de los jesuitas es anunciar la salvación a las naciones, pero no entendidas como territorios geográficos, sino como grupos humanos. “Los pobres, los marginados, los excluidos y los disminuidos, éstas son las naciones”.

Se ponía al lado así de millares de personas que han dedicado toda su vida a la cooperación con el tercer mundo en situaciones de extrema austeridad y que a cualquier persona más allá de sus convicciones religiosas, produce respeto, mucho respeto, y en mi caso, sincero reconocimiento.

Alguien me comentó un día con cierta sorna que la peor defensa de la Iglesia la configuran algunos representantes de esa jerarquía tan alejada y, al tiempo, tan cercana al mundanal ruido.

Al final el gran activo de este gobierno es la libertad. La posibilidad de expresarse como lo hacen los obispos aunque su objetivo sea cercenar la libertad de los demás, es un ejemplo bien claro de lo que es una sociedad democrática avanzada en donde el respeto es un viaje de ida y vuelta.

Ahora cuando el recién nombrado cardenal arzobispo de Valencia alza su voz por los supuestos peligros que acechan a la constitución, no puedo evitar oír el silencio atronador del citado prelado en aquellos días ennegrecidos ejerciendo de asesor del Ministerio de Educación de Franco cuando la libertad era sinónimo del malvado libertinaje. Al señor García Gascó hoy acérrimo enemigo de la asignatura de educación para la ciudadanía jamás le preocupó la difusión obligatoria de la formación del espírtu nacional.

Reconfortan las palabras del superior de los jesuitas cuando algunos sueñan con las misas de espalda a los fieles y la recuperación del latín porque quizás cuando menos se entiende más esotérico es el discurso.

La dialéctica ahora no es Iglesia-Estado, más bien el conflicto de siempre entre conservadores y progresistas en un escenario donde el dogmatismo cada día huele más a un viejo vicio del maniqueísmo que sólo amaga la sordidez de la lucha por el poder.

La cumbre de Bali

El acuerdo de Bali sobre el cambio climático sin responder a las exigencias del momento histórico, sí que abre la cripta de la cerrazón en la que el gobierno de Estados Unidos había sustentado su oposición a cualquier freno a las emisiones masivas de CO2.

La verdad incómoda como dice Al Gore cada día se asienta más en las conciencias de los ciudadanos del mundo que desde la incredulidad, la burla o el escepticismo han pasado a incorporar a su imaginario la realidad autobiográfica de la evolución del clima.

El mundo se hizo pequeño. Aldea global, globalización, mundialización póngale el usuario el nombre que mejor le acomode pero irremediablemente las opciones que se toman en las más alejadas centrales de decisión, acaban repercutiendo en nuestra más singular cotidianedad.

Pasa con el petróleo, con guerras que se nos asemejan alejadas, con el hambre que aún inunda grandes zonas, con la deforestación, con el fundamentalismo, con tantas heridas que abren en canal la dignidad del ser humano.

Las repercusiones económicas, medioambientales y éticas de lo que acontece en el mundo, nos concierne. Hubo un tiempo donde existía finis terrae, donde el mar era la frontera final, donde los límites de la razón creaban monstros como la Inquisición pero tras el descubrimiento científico de la redondez de la tierra empezaron siglos de descubrimientos mutuos que nos han llevado a este mundo global en transición hacia un nuevo estadio de mundialización.

En menos de un siglo los humanos de esta época hemos lanzado a la atmósfera más humos contaminantes de los que jamás nadie en el pasado imaginara, hemos destruido más bosques que nunca ni cuando los intensivos procesos de transformación agraria, hemos –en definitiva- puesto contra las cuerdas a la naturaleza.

Asfixiada la naturaleza por las agresiones recibidas por tierra, mar y aire, las respuestas medioambientales condicionarán nuestro futuro.

Con todo, en términos morales si se quiere, es deleznable para unas cuantas generaciones dilapidar toda la herencia de recursos naturales y trasladar para los nuevos habitantes del planeta la fatalidad de un inventario de patologías medioambientales.

La responsabilidad social exigible a las empresas lo es con mayor contundencia a los países. El lamento del representante de Guinea Papua hacia la gran potencia pidiéndole que liderara o que por favor dejara a los demás avanzar.

Tiempo de presupuestos

Estas semanas que quedan para dar por finiquitado el año 2007, las instituciones debaten los presupuestos que han de orientar las cuentas públicas el próximo ejercicio. Es la hora del aterrizaje donde la literatura ha de dejar paso a la realidad de las cifras que a la postre definen el retrato de la política de cualquier gobierno.
Ayer, con el rechazo de las enmiendas a la totalidad que presentaron los grupos de la oposición, se inició el debate en Les Corts Valencianes que finalizará días antes de Navidad.
Se mire por donde se mire, el estado de salud de las finanzas valencianas presenta síntomas preocupantes. La deuda enorme que nos sitúa en el liderazgo absoluto entre las comunidades autónomas, el aumento espectacular de los gastos corrientes y el escaso nervio inversor configuran un cuadro de la hacienda valenciana que no parece estar en disposición de dar respuesta en un momento de desaceleración.
La ortodoxia económica habla de que en tiempos de bonanza se debe ahorrar para cuando venga la crisis poder inyectar desde lo público capital para desarrollar un nuevo ciclo expansivo. Aquí, la Generalitat, se ha subido al lomo de la coyuntura y lejos de hacer una política anticíclica ha contribuido al calentamiento y ha dilapidado el recurso a la deuda porque el crecimiento del endeudamiento desarrollado en los últimos años ya no da para más.
Los miles de millones que han costado –y cuestan cada año- algunos proyectos faraónicos lastran las acciones positivas que hoy necesitan la industria para su modernización, las infraestructuras para el desarrollo endógeno y el impulso definitivo a la formación del capital humano.
En este contexto hay que ajustar las cuentas públicas y priorizar aquello que puede sumar progreso y bienestar. La Generalitat debería abandonar la senda del despilfarro y gastar el dinero de todos en lo fundamental.
Y en medio de este debate ha surgido el anuncio preelectoral de Rajoy que sometido al desespero de las encuestas y su cuestionado liderazgo, ha ofertado una rebaja de impuestos. Su propuesta carece de toda concreción y por tanto de cualquier rigor. Hacer demagogia con los impuestos es fácil, mantener la coherencia resulta muy difícil. Porque, claro, cómo podrá el PP hacer creíble su propuesta impositiva para el futuro hipotético, si en el presente real donde gobierna el PP no han parado de subir los impuestos?
Cómo los ciudadanos de Castellón, sí aquí –por ejemplo- en Castellón no sólo en Salamanca donde el último fin de semana los vecinos han organizado una manifestación multitudinaria, este año han subido de una manera extraordinaria los impuestos municipales?
La derecha siempre ha preferido una imposición indirecta que es menos transparente porque no te enteras cuando lo pagas y por tanto es menos transparente y sobre todo es más injusto porque no hay ningún elemento de progresividad.
Los impuestos son un mal necesario para el buen funcionamiento de la sociedad. Lo que es siempre exigible a los gestores públicos es el adecuado uso del dinero de todos para beneficio del interés general.
Y, por supuesto, todos debemos contribuir para poder exigir con plena legitimidad. Y quien no paga no sólo es insolidario sino que también hace crecer la aportación de los demás, una indecencia que hay que perseguir con la máxima eficacia.
Por cierto ¿para cuándo un nuevo cártel en la fachada de la Diputación que recuerde que hacienda somos todos?
Y además, hoy es 20-N. La ultraderecha recoge el aliento del pasado para hacerse visible en un entorno ajeno a sus sueños. Franco está ya muy lejos pero no hay que desdeñar los atisbos de xenofobia, de actitudes fascistas que desgraciadamente están ahí pregonando su rencor por las esquinas.
Pero afortunadamente, esta mañana de otoño el paisaje de esta sociedad nos invita a disfrutar de una vida con contradicciones, con días de todos los colores, pero con un aire limpio de libertad.
Buena semana y buena suerte.

De nuevo, el mundo.

Ensimismados con nuestras cosas, esta semana ha irrumpido la política internacional y se ha puesto en el centro del escenario ese instrumento fundamental para la convivencia entre los países que no es otra cosa que la diplomacia.

La situación provocada en el Chad por el supuesto secuestro masivo de niños por parte de una ONG francesa, la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla y la cumbre iberoamericana de Santiago de Chile con el incidente provocado por Chávez, han puesto de relieve que la política exterior de España goza de buena salud, vigor y autonomía.

El suceso del Chad debe abordarse desde distintas perspectivas pero, por encima de todo, el intento de secuestro de un centenar de niños. Éste es el asunto central porque se trataría de confirmarse de un delito de una gravedad penal extrema y de un comportamiento humano deleznable que mancha la imagen del papel extraordinario de las organizaciones voluntaristas. Con todas las garantías, es exigible la aclaración definitiva de lo que ha pasado, sentenciar a los culpables si los hay y sobre todo conseguir que los niños vuelvan a su casa y, a ser posible, resarcirles del sufrimiento infringido.

Y de otra parte, la liberación de los miembros de la tripulación española que se vio inmersa en una situación de la que no tenían ninguna responsabilidad. La labor callada, silenciosa y eficaz de los diplomáticos españoles que en una acción diametralmente distinta a la puesta en escena mediática del presidente Sarkozy, ha conseguido el objetivo de traer a los ciudadanos españoles desde el respeto debido a todos los países sea cual sea el total de su producto interior bruto.

La actitud de Sarkozy en unas versión algo patética de superman consiguió retrasar unos días la liberación de los pilotos españoles según ellos mismos afirmaron en su regreso. Lo que es difícilmente admisible es la prepotencia del presidente francés al afirmar que en cualqeire caso sean culpables o inocentes se los traerá a París. La grandeur es otra cosa más ligada a los principios de libertad, igualdad y fraternidad que simbolizó la Marsellesa.

La autonomía es un factor clave en la política exterior. Los amigos –si lo son- no pueden pedirte ninguna indignidad. El jefe del estado español y el jefe de gobierno pueden y deben hacer patente su presencia en el territorio cuando se estime procedente. Ceuta y Melilla están en otro continente pero forman parte de una historia que no sólo se escribe en términos geográficos. La relación con Marruecos es fundamental para España pero su política interna no puede condicionar tampoco la acción del gobierno español. Las relaciones han mejorado y deben mejorar más pero desde el respeto, sin prejuicios, sin prepotencia, sin patriotrrismeos como el hito que popularizó a la cabra de la Legión en el asalto a Peregil.

Hay política exterior. Por más que el PP se haya empeñado en ridiculizar la presencia española en el mundo, el gesto del presidente Zapatero y del Rey Juan Carlos en Santiago de Chile han evidenciado la coherencia que combina fortaleza y respeto en un espacio en el que España se jeuga mucho por principios y por intereses.

Chávez exhibió el cuartelero que lleva dentro. El autoritarismo populista no tiene nsda que ver con la izquierda. El socialismo democrático no es posible sin la libertad. No puede existir justicia social sin libertad. No existe democracia sin respeto.

Andaba esta semana Aznar presentando su libro y arremtiendo contra el gobierno y ensalzando a su amigo Sarko que al parecer le produjo un tremendo retortijón patriótico cuando ae+terrizó en Torrejón, cuando llegó Chávez a recordarle su participación en el golpe contra el venezolano. Y en medio de una cumbre que tenia como objetivo de Bahcalet, Llua y Zapaterio la cohesión social y la lucha coontrqa la pobreza, el presidente presentador lenguaraz insultó al expresidente. Y el presidente tantas veces vapuleado por Aznar, cumplió con su deber y exigió el respeto para quien fue presidente porque así lo decidieron los españoles. Exactamente igual que ahora Zapatero, aunque algunos del PP no parece que se hayan enterado.

En España se pone el sol pero conforta el creciente esplendor de una acción exterior cimentada en los valores de la democracia. Libertad, igualdad y fraternidad.

Buena semana y buena suerte.

La hora de la sentencia

El veredicto del 11 M ha verificado los hechos acontecidos en el peor atentado terrorista que jamás hemos sufrido y ha sentenciado a los culpables.

Objetivamente la detención de los asesinos por la policía y la acción de la justicia en un entorno de las máximas garantías y debida transparencia ha resultado un éxito incuestionable del estado de derecho de la joven democracia española.

Todas las comparaciones son odiosas y, probablemente asimétricas, pero ni en Estados Unidos ni en Reino Unido a día de hoy, ha finalizado el recorrido de la respuesta de los respectivos estados para cerrar los graves casos de terrorismo de base fundamentalista.

En un país acostumbrado a fustigarse que ensalza el chovinismo en cuestiones triviales, tenemos una buena razón para constatar la fortaleza de nuestra democracia, para mostrar un sano orgullo por lo que esta sociedad ha sido capaz de construir los últimos 30 años.

Al final se confirmó lo que ya decían todos los medios internacionales a primera hora de la tarde de aquel jueves: los autores del brutal atentado eran yihadistas inmersos en una cruzada absurda, brutal, fanática. Aquí en aquellas horas de una oscuridad inmensa, el gobierno de Aznar sólo contemplaba ETA como única hipótesis e incluso forzó una declaración de la ONU condenando a los terroristas abertzales, merecedores de todas las condenas que se quiera pero no de ésta.

Una operación lamentable éticamente y ruinosa políticamente.

Entre la humareda del debate al son de los ruidos constantes aparecen los rostros de las 192 víctimas que desde aquel fatídico día ya no están entre los suyos.

Estos días he mirado su foto en el periódico. Cada mirada, cada proyecto de vida destruido, cada esperanza rota.

Es cierto que en esos trenes en cierta medida íbamos todos, pero la verdad con toda la crudeza que arrincona la poesía, es que son ellos y sus amigos, sus familias para quienes ningún amanecer ya será igual como el de aquel día que quería empujar el nacimiento de la primavera.

Las lágrimas de tantos días brotaron de nuevo el miércoles, la víspera del día de Todos los Santos cuando el juez leía la sentencia y acababa formalmente la acción de la justicia.

¿Y ahora qué? Sería razonable acatar la sentencia, pasar página, honrar a las víctimas y trabajar juntos para que nunca más vuelva a pasar. Sin embargo, la cúpula del PP no puede aceptar que urdió una campaña de mentiras masivas con cálculos electorales y auspició la teoría de la conspiración para que la niebla imperara en un imperio que afortunadamente la ley ha puesto en su sitio.

La ignorancia, la miseria y la corrupción mental son los principales de la sociedad. Hoy cuando Emilio Lledó, filósofo de la vida, hacedor del lenguaje cumple 80 años, no puedo sino mostrar mi acuerdo con sus palabras y mi admiración por el hombre. Felicidades, don Emilio.

En nombre de la Humanidad.

La cruzada emprendida por Al Gore para poner en la agenda política global la cuestión ambiental, es una acción efectivamente digna de merecer galardones tan preeminentes como el Premio Nóbel de la Paz o el Príncipe de Asturias de cooperación internacional.

El papel de Gore en un mix de activista, divulgador y comunicador le ha dado una nueva dimensión a quien a pesar de ganar perdió la presidencia de los Estados Unidos de América. Hoy, a la vista de lo sucedido durante los ocho años de George Bush, no resulta atrevido explicitar lo diferente –para bien- que sería el mundo si el escándalo de Florida no hubiera dado la vuelta a la soberanía del sufragio universal.

De entre las múltiples diferencias que separaban los programas del demócrata y el republicano, no era baladí la sensibilidad medioambiental.

Las evidencias del cambio climático han forzado al propio Bush a sentarse en Montreal, discutir de política energética y no combatir con tanta virulencia los acuerdos de Kyoto.

Los fuertes intereses de la industria del petróleo no pueden ocultar el calentamiento global y sus consecuencias visibles en el ártico, en las temperaturas, en el nivel del mar, en las precipitaciones.

El progresivo cambio climático que en términos de una generación es difusamente perceptible, ha hecho retroceder en masa a quienes denostaban cualquier asomo de verosimilitud de las consecuencias derivadas de inundar la atmósfera de toneladas de gases de CO2.

El mayor consenso científico ha ayudado también a la propuesta global de Gore en su incidencia local y romper tradicionales reticencias.

Sarkozy, siempre dispuesto a sorprender, ha recibido en el Elíseo con grandes honores al ex-vicepresidente americano y el presidente francés ha anunciado un ambicioso plan medioambiental. Las estridencias mediáticas del plan verde francés cohabita con el impulso nuclear que se pretende exportar a todo el Magreb una energía aún con una imagen socialmente hostil y vinculada al precio de la inseguridad.

El gobierno español, más discretamente y más efectivo, ha aprobado la Estrategia de Cambio Climático y Energías Limpias. Como decía este fin de semana el editorial de un importante medio de comunicación la solvencia con que se ha elaborado debe continuar en su desarrollo.

Y en eso apareció Rajoy y bromeó con el cambio climático y con su primo que no consigue saber qué tiempo hará mañana.

Que Rajoy no es Sarkozy es sabido pero el desprecio de la derecha española por la cuestión medioambiental se sitúa en las antiguallas, en la reaccionaria radicalidad de quien con la apariencia de la simplicidad descubre su profunda simpleza.

Esta derecha que cuando se queda ante el espejo se redescubre antieuropea, nacionalista y con un tufillo ciertamente insolidario.

Alguien dice que dejar el mundo en manos de los humanos fue una insensatez. Lo cierto es que la mano del hombre ha escrito todo tipo de renglones en la historia de la humanidad y su relación con la naturaleza. Y en el último siglo se ha escrito con mucho humo, con mucha destrucción, con demasiado despilfarro de los recursos que antaño fueron útiles para centenares de generaciones.

Se trata de la responsabilidad generacional. Porque si seguimos la teoría Rajoy, el que último… que apague la luz.

Buena semana y buena suerte.