Tiempo de presupuestos

Estas semanas que quedan para dar por finiquitado el año 2007, las instituciones debaten los presupuestos que han de orientar las cuentas públicas el próximo ejercicio. Es la hora del aterrizaje donde la literatura ha de dejar paso a la realidad de las cifras que a la postre definen el retrato de la política de cualquier gobierno.
Ayer, con el rechazo de las enmiendas a la totalidad que presentaron los grupos de la oposición, se inició el debate en Les Corts Valencianes que finalizará días antes de Navidad.
Se mire por donde se mire, el estado de salud de las finanzas valencianas presenta síntomas preocupantes. La deuda enorme que nos sitúa en el liderazgo absoluto entre las comunidades autónomas, el aumento espectacular de los gastos corrientes y el escaso nervio inversor configuran un cuadro de la hacienda valenciana que no parece estar en disposición de dar respuesta en un momento de desaceleración.
La ortodoxia económica habla de que en tiempos de bonanza se debe ahorrar para cuando venga la crisis poder inyectar desde lo público capital para desarrollar un nuevo ciclo expansivo. Aquí, la Generalitat, se ha subido al lomo de la coyuntura y lejos de hacer una política anticíclica ha contribuido al calentamiento y ha dilapidado el recurso a la deuda porque el crecimiento del endeudamiento desarrollado en los últimos años ya no da para más.
Los miles de millones que han costado –y cuestan cada año- algunos proyectos faraónicos lastran las acciones positivas que hoy necesitan la industria para su modernización, las infraestructuras para el desarrollo endógeno y el impulso definitivo a la formación del capital humano.
En este contexto hay que ajustar las cuentas públicas y priorizar aquello que puede sumar progreso y bienestar. La Generalitat debería abandonar la senda del despilfarro y gastar el dinero de todos en lo fundamental.
Y en medio de este debate ha surgido el anuncio preelectoral de Rajoy que sometido al desespero de las encuestas y su cuestionado liderazgo, ha ofertado una rebaja de impuestos. Su propuesta carece de toda concreción y por tanto de cualquier rigor. Hacer demagogia con los impuestos es fácil, mantener la coherencia resulta muy difícil. Porque, claro, cómo podrá el PP hacer creíble su propuesta impositiva para el futuro hipotético, si en el presente real donde gobierna el PP no han parado de subir los impuestos?
Cómo los ciudadanos de Castellón, sí aquí –por ejemplo- en Castellón no sólo en Salamanca donde el último fin de semana los vecinos han organizado una manifestación multitudinaria, este año han subido de una manera extraordinaria los impuestos municipales?
La derecha siempre ha preferido una imposición indirecta que es menos transparente porque no te enteras cuando lo pagas y por tanto es menos transparente y sobre todo es más injusto porque no hay ningún elemento de progresividad.
Los impuestos son un mal necesario para el buen funcionamiento de la sociedad. Lo que es siempre exigible a los gestores públicos es el adecuado uso del dinero de todos para beneficio del interés general.
Y, por supuesto, todos debemos contribuir para poder exigir con plena legitimidad. Y quien no paga no sólo es insolidario sino que también hace crecer la aportación de los demás, una indecencia que hay que perseguir con la máxima eficacia.
Por cierto ¿para cuándo un nuevo cártel en la fachada de la Diputación que recuerde que hacienda somos todos?
Y además, hoy es 20-N. La ultraderecha recoge el aliento del pasado para hacerse visible en un entorno ajeno a sus sueños. Franco está ya muy lejos pero no hay que desdeñar los atisbos de xenofobia, de actitudes fascistas que desgraciadamente están ahí pregonando su rencor por las esquinas.
Pero afortunadamente, esta mañana de otoño el paisaje de esta sociedad nos invita a disfrutar de una vida con contradicciones, con días de todos los colores, pero con un aire limpio de libertad.
Buena semana y buena suerte.

De nuevo, el mundo.

Ensimismados con nuestras cosas, esta semana ha irrumpido la política internacional y se ha puesto en el centro del escenario ese instrumento fundamental para la convivencia entre los países que no es otra cosa que la diplomacia.

La situación provocada en el Chad por el supuesto secuestro masivo de niños por parte de una ONG francesa, la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla y la cumbre iberoamericana de Santiago de Chile con el incidente provocado por Chávez, han puesto de relieve que la política exterior de España goza de buena salud, vigor y autonomía.

El suceso del Chad debe abordarse desde distintas perspectivas pero, por encima de todo, el intento de secuestro de un centenar de niños. Éste es el asunto central porque se trataría de confirmarse de un delito de una gravedad penal extrema y de un comportamiento humano deleznable que mancha la imagen del papel extraordinario de las organizaciones voluntaristas. Con todas las garantías, es exigible la aclaración definitiva de lo que ha pasado, sentenciar a los culpables si los hay y sobre todo conseguir que los niños vuelvan a su casa y, a ser posible, resarcirles del sufrimiento infringido.

Y de otra parte, la liberación de los miembros de la tripulación española que se vio inmersa en una situación de la que no tenían ninguna responsabilidad. La labor callada, silenciosa y eficaz de los diplomáticos españoles que en una acción diametralmente distinta a la puesta en escena mediática del presidente Sarkozy, ha conseguido el objetivo de traer a los ciudadanos españoles desde el respeto debido a todos los países sea cual sea el total de su producto interior bruto.

La actitud de Sarkozy en unas versión algo patética de superman consiguió retrasar unos días la liberación de los pilotos españoles según ellos mismos afirmaron en su regreso. Lo que es difícilmente admisible es la prepotencia del presidente francés al afirmar que en cualqeire caso sean culpables o inocentes se los traerá a París. La grandeur es otra cosa más ligada a los principios de libertad, igualdad y fraternidad que simbolizó la Marsellesa.

La autonomía es un factor clave en la política exterior. Los amigos –si lo son- no pueden pedirte ninguna indignidad. El jefe del estado español y el jefe de gobierno pueden y deben hacer patente su presencia en el territorio cuando se estime procedente. Ceuta y Melilla están en otro continente pero forman parte de una historia que no sólo se escribe en términos geográficos. La relación con Marruecos es fundamental para España pero su política interna no puede condicionar tampoco la acción del gobierno español. Las relaciones han mejorado y deben mejorar más pero desde el respeto, sin prejuicios, sin prepotencia, sin patriotrrismeos como el hito que popularizó a la cabra de la Legión en el asalto a Peregil.

Hay política exterior. Por más que el PP se haya empeñado en ridiculizar la presencia española en el mundo, el gesto del presidente Zapatero y del Rey Juan Carlos en Santiago de Chile han evidenciado la coherencia que combina fortaleza y respeto en un espacio en el que España se jeuga mucho por principios y por intereses.

Chávez exhibió el cuartelero que lleva dentro. El autoritarismo populista no tiene nsda que ver con la izquierda. El socialismo democrático no es posible sin la libertad. No puede existir justicia social sin libertad. No existe democracia sin respeto.

Andaba esta semana Aznar presentando su libro y arremtiendo contra el gobierno y ensalzando a su amigo Sarko que al parecer le produjo un tremendo retortijón patriótico cuando ae+terrizó en Torrejón, cuando llegó Chávez a recordarle su participación en el golpe contra el venezolano. Y en medio de una cumbre que tenia como objetivo de Bahcalet, Llua y Zapaterio la cohesión social y la lucha coontrqa la pobreza, el presidente presentador lenguaraz insultó al expresidente. Y el presidente tantas veces vapuleado por Aznar, cumplió con su deber y exigió el respeto para quien fue presidente porque así lo decidieron los españoles. Exactamente igual que ahora Zapatero, aunque algunos del PP no parece que se hayan enterado.

En España se pone el sol pero conforta el creciente esplendor de una acción exterior cimentada en los valores de la democracia. Libertad, igualdad y fraternidad.

Buena semana y buena suerte.

La hora de la sentencia

El veredicto del 11 M ha verificado los hechos acontecidos en el peor atentado terrorista que jamás hemos sufrido y ha sentenciado a los culpables.

Objetivamente la detención de los asesinos por la policía y la acción de la justicia en un entorno de las máximas garantías y debida transparencia ha resultado un éxito incuestionable del estado de derecho de la joven democracia española.

Todas las comparaciones son odiosas y, probablemente asimétricas, pero ni en Estados Unidos ni en Reino Unido a día de hoy, ha finalizado el recorrido de la respuesta de los respectivos estados para cerrar los graves casos de terrorismo de base fundamentalista.

En un país acostumbrado a fustigarse que ensalza el chovinismo en cuestiones triviales, tenemos una buena razón para constatar la fortaleza de nuestra democracia, para mostrar un sano orgullo por lo que esta sociedad ha sido capaz de construir los últimos 30 años.

Al final se confirmó lo que ya decían todos los medios internacionales a primera hora de la tarde de aquel jueves: los autores del brutal atentado eran yihadistas inmersos en una cruzada absurda, brutal, fanática. Aquí en aquellas horas de una oscuridad inmensa, el gobierno de Aznar sólo contemplaba ETA como única hipótesis e incluso forzó una declaración de la ONU condenando a los terroristas abertzales, merecedores de todas las condenas que se quiera pero no de ésta.

Una operación lamentable éticamente y ruinosa políticamente.

Entre la humareda del debate al son de los ruidos constantes aparecen los rostros de las 192 víctimas que desde aquel fatídico día ya no están entre los suyos.

Estos días he mirado su foto en el periódico. Cada mirada, cada proyecto de vida destruido, cada esperanza rota.

Es cierto que en esos trenes en cierta medida íbamos todos, pero la verdad con toda la crudeza que arrincona la poesía, es que son ellos y sus amigos, sus familias para quienes ningún amanecer ya será igual como el de aquel día que quería empujar el nacimiento de la primavera.

Las lágrimas de tantos días brotaron de nuevo el miércoles, la víspera del día de Todos los Santos cuando el juez leía la sentencia y acababa formalmente la acción de la justicia.

¿Y ahora qué? Sería razonable acatar la sentencia, pasar página, honrar a las víctimas y trabajar juntos para que nunca más vuelva a pasar. Sin embargo, la cúpula del PP no puede aceptar que urdió una campaña de mentiras masivas con cálculos electorales y auspició la teoría de la conspiración para que la niebla imperara en un imperio que afortunadamente la ley ha puesto en su sitio.

La ignorancia, la miseria y la corrupción mental son los principales de la sociedad. Hoy cuando Emilio Lledó, filósofo de la vida, hacedor del lenguaje cumple 80 años, no puedo sino mostrar mi acuerdo con sus palabras y mi admiración por el hombre. Felicidades, don Emilio.

En nombre de la Humanidad.

La cruzada emprendida por Al Gore para poner en la agenda política global la cuestión ambiental, es una acción efectivamente digna de merecer galardones tan preeminentes como el Premio Nóbel de la Paz o el Príncipe de Asturias de cooperación internacional.

El papel de Gore en un mix de activista, divulgador y comunicador le ha dado una nueva dimensión a quien a pesar de ganar perdió la presidencia de los Estados Unidos de América. Hoy, a la vista de lo sucedido durante los ocho años de George Bush, no resulta atrevido explicitar lo diferente –para bien- que sería el mundo si el escándalo de Florida no hubiera dado la vuelta a la soberanía del sufragio universal.

De entre las múltiples diferencias que separaban los programas del demócrata y el republicano, no era baladí la sensibilidad medioambiental.

Las evidencias del cambio climático han forzado al propio Bush a sentarse en Montreal, discutir de política energética y no combatir con tanta virulencia los acuerdos de Kyoto.

Los fuertes intereses de la industria del petróleo no pueden ocultar el calentamiento global y sus consecuencias visibles en el ártico, en las temperaturas, en el nivel del mar, en las precipitaciones.

El progresivo cambio climático que en términos de una generación es difusamente perceptible, ha hecho retroceder en masa a quienes denostaban cualquier asomo de verosimilitud de las consecuencias derivadas de inundar la atmósfera de toneladas de gases de CO2.

El mayor consenso científico ha ayudado también a la propuesta global de Gore en su incidencia local y romper tradicionales reticencias.

Sarkozy, siempre dispuesto a sorprender, ha recibido en el Elíseo con grandes honores al ex-vicepresidente americano y el presidente francés ha anunciado un ambicioso plan medioambiental. Las estridencias mediáticas del plan verde francés cohabita con el impulso nuclear que se pretende exportar a todo el Magreb una energía aún con una imagen socialmente hostil y vinculada al precio de la inseguridad.

El gobierno español, más discretamente y más efectivo, ha aprobado la Estrategia de Cambio Climático y Energías Limpias. Como decía este fin de semana el editorial de un importante medio de comunicación la solvencia con que se ha elaborado debe continuar en su desarrollo.

Y en eso apareció Rajoy y bromeó con el cambio climático y con su primo que no consigue saber qué tiempo hará mañana.

Que Rajoy no es Sarkozy es sabido pero el desprecio de la derecha española por la cuestión medioambiental se sitúa en las antiguallas, en la reaccionaria radicalidad de quien con la apariencia de la simplicidad descubre su profunda simpleza.

Esta derecha que cuando se queda ante el espejo se redescubre antieuropea, nacionalista y con un tufillo ciertamente insolidario.

Alguien dice que dejar el mundo en manos de los humanos fue una insensatez. Lo cierto es que la mano del hombre ha escrito todo tipo de renglones en la historia de la humanidad y su relación con la naturaleza. Y en el último siglo se ha escrito con mucho humo, con mucha destrucción, con demasiado despilfarro de los recursos que antaño fueron útiles para centenares de generaciones.

Se trata de la responsabilidad generacional. Porque si seguimos la teoría Rajoy, el que último… que apague la luz.

Buena semana y buena suerte.

Más que un gesto.

La política no es sólo un mal necesario, es la propuesta común, la ambición por alcanzar una sociedad mejor. Obviamente hablo de la política democrática, la política de las ideas, la política escrita con mayúsculas.

Pero también están las minúsculas. La práctica política no es mejor ni peor que la sociedad que la ampara aunque en muchas ocasiones se trasparenta más crudamente la lucha por el poder en un escenario de múltiples intereses.

En este submundo donde casi nada pasa por casualidad, esta semana hemos vivido la dimisión del secretario general del PSPV-PSOE. Un gesto de dignidad, de coraje poco común en estos lugares donde algún imputado campa con el mando y ordeno como si no pasara nada.

Es cierto que la derrota tiene pocos padres y la soledad se percibe cuando el enjambre de pelotas cambia de panel y se difumina el aprecio de conveniencia. Es así, como la vida misma.

Perder una elección no es una deshonra. Los ciudadanos deciden entre distintas opciones y eligen lo que consideran más adecuada pero para perder hay que llegar ahí, hay que dar la cara, hay que esforzarse.

Si un partido no acierta con una propuesta política o con un cartel debe analizar las causas para finalmente propiciar los cambios que sitúen la opción en una mejor posición.

Perder no es indigno, aprovecharse para el uso personal de la política, sí.

En este caso no había acusación sólo insinuación.

El cáncer de la política es la corrupción. Por eso, el blindaje a través de la transparencia es el mejor antídoto y, por supuesto, el control a través de los medios de comunicación y la fiscalización parlamentaria.

Los medios tienen un papel fundamental en el adecuado funcionamiento del sistema. Sin embargo, tampoco es creíble la pureza del papel de justiciero universal y es cierto que los entornos empresariales influyen en la dimensión del altavoz.

La solución no es matar al mensajero pero tampoco avalar el endiosamiento de quien se cree dueño y señor de la única verdad y ejecutor de su divina providencia.

Pla dimite para no perjudicar a su partido sin ninguna denuncia formal, sin estar imputado. ¿Cómo quedan ahora estos personajes como Fabra imputados por varios delitos, inmersos en diversos procedimientos por delitos contra la administración pública?

Todos los políticos no son iguales. Quizás ésa es la mejor lección de Ignasi Pla que con su actitud pone en evidencia a quienes se parapetan en sus cargos públicos para proteger sus intereses personales. Más que un gesto.


Y ADEMÁS

Una de cal y una de arena. La entereza de Pascual Maragall confesando padecer Alzheimer y su coraje por emprender el último tramo de la vida con la ilusión por colaborar en la superación de la enfermedad es más que un gesto.

Dice Maragall que en ningún lugar está escrito que no se pueda vencer esta maligna enfermedad degenerativa. Su osadía en los grandes retos políticos, la traslada a su última gran aventura. Para quienes le queremos más allá de cualquier diferencia política, nos produce emoción ver como se enaltece el hombre que emerge para abrir una nueva ventana de esperanza y dignidad a miles de compañeros de enfermedad.

Y en otra onda, las declaraciones de ayer de Rajoy en Mallorca menospreciando la acción contra el cambio climático.

La ciencia es un ejercicio constante de hipótesis mediante ensayos y múltiples técnicas que diariamente hacen avanzar la investigación.

La lucha contra el cambio climático es una urgencia instada por Naciones Unidas, compartida por todos los países ante pruebas evidentes, ante unas circunstancias científicamente contrastadas. Frivolizar esta cuestión sólo pertenece al ámbito de la irresponsabilidad. Rajoy quiso ayer hacer una gracia a los empresarios lanzando señales de ligereza medioambiental. Deslizar la congelación del goteo de creciente conciencia a favor del medio ambiente, no es sólo una inconsciencia, es un inmenso error.

Y a los empresarios la demagogia tampoco les gusta.

Más que un gesto irresponsable, señor Rajoy.


Buena semana y buena suerte.

España, bandera blanca.

Ha pasado la fiesta nacional sin altercados dignos de mencionar, la gota fría ha vuelto a hacer de las suyas en el mediterráneo y el puente se fue volando. Las tormentas anunciadas en el vídeo del jefe de la oposición han agitado menos banderas de las deseadas por Rajoy y sólo ha dado alas a unos centenares de nostálgicos que lanzaron al cielo del día del Pilar, los viejos aguiluchos de la bandera franquista que ahora, en los eufemismos del lenguaje de la época, se denomina bandera preconstitucional. Unos cuantos patriotas que cuando se honraba a los muertos en combate, se dedicaron a insultar al presidente Zapatero, presidente de España, por cierto.

En toda nación hay intentos de patrimonialización por parte de un sector de la sociedad que se erige en portaestandarte de los valores patrios, opciones hipernacionalistas que se autoproclaman vigilantes de los fundamentos del ser colectivo. Son actitudes tan aparentemente distantes en su geometría ideológica como semejantes en sus contenidos profundos pero siempre tienen una fuerte carga de exclusión.

Lo peor de la última iniciativa pro-bandera del PP es el regusto expropiatorio por aquello que debe ser de todos. Quizás lo más significativo hoy en términos de un patriotismo decente es referenciarse en la España constitucional que significa plural, diversa, defensora de las libertades, del progreso y de la igualdad.

Una España en la que gente diferente, personas diversas, enfrentadas en ideas y convicciones asumen la convivencia como un valor superior.

España madre o madrastra, que más da, cada uno tiene derecho a ubicarse en función de su percepción de la identidad pero con la libre y explícita aceptación de la democracia, sus reglas y su veneración al respeto que se merecen las personas.

Las banderas o sirven para sumar o déjenlas en los espacios institucionales para que nadie las prostituya en cualquier esquina a la caza de unos votos que acabarán por quemar las manos de cualquier oportunista.


El viaje a las esencias es delicado. De tanto abrazar la bandera igual alguien no hace más que ahogarla, arrebatarle la inclusión debida a cualquier símbolo de una sociedad tan compleja como la nuestra.


Y ADEMÁS

España tiene memoria. Aprender de lo acontecido, preservar el recuerdo y asumir la carga de aciertos y errores es la reflexión que un país debe establecer para mirarse al espejo sin complejos ni absurdos chauvinismos.

La guerra civil del siglo pasado fue el episodio más lamentable que ha marcado el destino de este país demasiados años. Ahora en el marco constitucional nadie debe temer las certezas que nos confirmen la reconciliación.

La ley de la memoria histórica no nace contra nadie. Se abre un espacio para que quienes vivieron su sufrimiento calladamente, con la vergüenza de estar ubicados en la maldad . Patriotas que no tenían derecho a ver el país de una manera distinta.

Este domingo asistí invitado por la Iglesia a una misa por una beata canonizada por el Papa Juan Pablo II que fue asesinada el verano del 36.

No me siento autorizado para entrar en la sintaxis de los honores religiosos pero, en cualquier caso, aquellas jóvenes monjas bien merecen el reconocimiento y el homenaje. Y ¿por qué no las trece rosas rojas, aquellas jovencitas asesinadas por el nuevo estado surgido del golpe militar?. ¿Por qué no los miles de ciudadanos honrados a quienes les dieron el tiro de gracia en el riu Sec de Castelló?

La posguerra fue un auténtico calvario para millones de españoles en el exilio interior, lejos de casa o en la invisibilidad, sumergidos en la asfixia del silencio.

La reconciliación es cosa de dos. Y las dos Españas deben fundirse para siempre en el abrazo de la superación de aquellos días negros para lo que no se puede seguir mirando hacia el otro lado como si nada hubiera pasado. En fin, tan sencillo, tan difícil, tan justo como la recuperación de la dignidad.

Todo eso sí, con el permiso del ex ministro Mayor Oreja que ayer sacó pecho defendiendo la placidez de la vida en el seno del franquismo.

Libertad ¿para qué? Para ser libres, señor Oreja.

Para ser libres.

Buena semana y buena suerte.

Nou d’octubre, dia de aniversaris

Els aniversaris ens serveixen de recordatori d’esdeveniments personals o col·lectius que mereixen no perdre’s en l’oblit.

Els valencians celebrem avui la diada que en la transició fou reivindicació de l’autonomia i, aconseguit l’autogovern, festa oficial de la Comunitat.

Un nou d’octubre el rei del que l’any pròxim es celebrarà 800 anys del seu naixement, va entrar a la ciutat de València i consolidà l’ambició de crear el Regne de València en l’àmbit de la Corona d’Aragó.

El rei Jaume I fou l’arquitecte de la construcció d’un nou espai polític i amb fórmules certament innovadores, va ser capaç de posar en marxa un projecte que poc temps desprès aconseguí un esplendor considerable en la Europa de la baixa edat mitjana.

Aquella conquesta ens portà la llengua, la cultura, la identitat que dona ara substrat i profunditat a la moderna Comunitat Valenciana sorgida del procés descentralitzador de la Constitució i de l’aprovació de l’estatut d’autonomia que, a la fi, va fer possible l’any 1983 la celebració per primera vegada d’institucions democràtiques pròpies.

Els aniversaris ens han d’ajudar a plantejar noves fites, a reconèixer-nos com un poble que des de la pluralitat, des de la diferència vol conviure i aprofundir en un camí comú.

Les pàtries grans o menudes, tenen una vesant sentimental i cada ú s’aproxima al fet nacional des de la seua visió. La cohesió és l’element clau per a la pervivència. I per esta raó, ningú pot apropiar-se de la seua significació. Sol passar que els partits nacionalistes assumeixquen una patrimonialització que exclou els altres. Això però, no és exclusiu dels grups que tendeixen a prioritzar les qüestions identitàries. Molts governants també solen blindar-se darrere la bandera per tapar-se les vergonyes d’un debat al si d’una societat, un debat realment democràtic on tots poden expressar la seua opinió sense ser laminats com traïdors a la pàtria.

Enfortir un país és cohesionar-lo en base als valors democràtics i a la diversitat. La convivència, la bona convivència, no és només una condició explícita per a la salut col·lectiva de qualsevol societat, és la clàusula definitòria per poder plantejar-se el futur en majúscules.

En l’agenda de l’aniversari d’este nou d’octubre hauríem de situar allò que realment interessa als ciutadans més que enaltits discursos d’autosatisfacció que de vegades resulten tan ridículs com les proclames d’alguns mantenedors que a cada poble li venen el mateix liderat indiscutible, el viatge patètic al melic del món.

La Comunitat Valenciana social amb serveis públics de qualitat, amb comunicacions dignes, amb una economia modernitzada al servei de les persones, encara està per vindre.

L’horitzó no és ofrenar glòries, més bé posar les justes ambicions de la gent en la senyera de la política.

Les grandiloqüències del govern valencià no se corresponen amb les llistes d’espera dels hospitals, ni amb els barracons permanents, ni amb el deteriorament mediambiental, ni amb la impossible vivenda per als joves.

Avui, este nou d’octubre és hora de reivindicar un autogovern de qualitat.


I MÉS A MÉS.

Este nou d’octubre també és el 40 aniversari de la mort del Che Guevara executat per l’exèrcit bolivià. El mite sobreviu l’individuo i les seues circumstàncies. Qui va ser tan crític amb el capitalisme ha acabat mercantilitzat a l’extrem i la foto de Korda ha acabat a llocs tan inverosímils per a la imaginació del revolucionari com les pancartes d’ultres futbolístics fins el tanga d’una top model o tota sèrie de productes de merchandinsing.

Al darrere hi havia un home amb conviccions, amb encerts i errades, amb un sentit romàntic de l’alliberament dels pobles, amb una visió potser maniquea, segur ingènua però res banal. Les tiranies van donar sobrades raons per a la revolta. Malauradament moltes condicions d’aquell temps continuen vigents perquè les desigualtats a l’Amèrica del Che són un espectacle de vergonya per a la humanitat. Però les solucions del receptari de Ernesto Guevara tampoc donaren l’ambiciós resultat revolucionari perquè sense llibertat no hi ha victòria ni revolució.

Bon dia i bona sort.